Estado-nación y muros en el escenario internacional: notas sobre soberanía, globalización y deshumanización desde la Teoría Crítica
Rafael Alvariza Allende
Muro inacabado situado en la frontera entre Estados Unidos y México. Fotografía de Adriana Zehbrauskas para The New York Times (2021).
Resumen: La construcción de muros en el siglo XXI cuestiona principios del Estado-nación. Desde una perspectiva propia de la Teoría Crítica aplicada a las Relaciones Internacionales se analizan nociones de soberanía, globalización y deshumanización presentes en la obra de Wendy Brown y Judith Butler, de indiscutible vigencia.
El mismo día de su asunción como Presidente de los Estados Unidos, Joseph Biden declaró el fin de la emergencia en la frontera con México y puso fin al proyecto de su antecesor de construir un muro que impida el cruce de inmigrantes (The White House, 2021). No obstante, pese a su comprobada ineficiencia y a los diversos conflictos que desató con ambientalistas y terratenientes de la región, 730 kilómetros de la muralla fueron edificados por la administración de Donald Trump (Romero y Kanno-Youngs, 2021) y actualmente, la continuación del proyecto es defendida a ultranza por senadores del Partido Republicano (Giaritelli, 2021). Una breve reflexión sobre estos muros desde la Teoría Crítica nos invita a dialogar sobre soberanía, globalización y deshumanización.
Para Wendy Brown (2010) los muros del siglo XXI tienen mayores límites que el Muro de Berlín, el Apartheid en Sudáfrica o todos levantados durante la Guerra Fría. Viejos muros como el construido en Irlanda del Norte, el que divide Corea del Sur de Corea del Norte o la Línea Verde de Chipre, se diferencian de los muros del siglo XXI porque representan nuevos conflictos vinculados a movimientos migratorios, tráfico de armas, drogas y personas, contrabando de bienes y servicios, o mestizaje étnico y religioso. Tal es el caso de los muros que separan a palestinos de judíos, Zimbabue de Sudáfrica, España de Marruecos, Egipto de Gaza, Yemen de Arabia Saudita, Irak de Kuwait e India de Pakistán y Bangladesh. Al mismo tiempo, es necesario considerar “muros dentro de muros”, como en el caso del construido en la urbanización de Agnelli en Padua o los que dividen barrios de elite de favelas en São Paulo y Río de Janeiro.
En todos estos muros Brown identifica algunas características comunes. En primer lugar, cierta insistencia de los Estados-nación de construir murallas como respuesta a cierta tendencia mundial de abrir las fronteras. Luego, la universalización de la estratificación y segregación impuesta en la circulación de personas categorizados según su apariencia, ingresos económicos u origen étnico. Por último, la necesidad de confrontar ciertos poderes virtuales y redes de encuentro con bruscas barricadas físicas.
La proliferación y mantenimiento de muros en el siglo XXI puede analizarse a partir de la idea de soberanía y la configuración de poder de los Estados-nación, de su necesidad de legitimidad y de la identidad nacional o de los deseos de su población. En Estados Unidos, la promesa de construir un muro en la frontera sur fue parte medular de campaña presidencial y del proyecto Make America Great Again que movilizó un importante número de votantes y selló la victoria de Trump en 2016. Con la aparición de muros en el siglo XXI, la soberanía se presenta con aspiraciones de supremacía, como poder social perpetuo que no conoce de limitaciones legales, de integridad o jurisdicción. Estos muros simbolizan el deseo de integración y protección de la identidad, ofreciendo la contención y seguridad que históricamente el ser humano ha esperado de su integración política, social y psíquica.
Sin embargo, como expresión de la soberanía de los Estados-nación, los muros ponen en evidencia ciertas vulnerabilidades del propio concepto de soberanía tal y como fue concebido a partir de la Paz de Westfalia de 1648. Entre estas vulnerabilidades, se destacan aquellas que fomentan ficciones y condicionan las agendas internas y externas de los Estados-nación. El neoliberalismo mediante la promoción del flujo de capital, mercancías, personas e ideas; seguido por la internacionalización de leyes, derechos y autoridades y, en menor medida, por creencias religiosas, demuestran que ciertas características de la soberanía están migrando de los Estados-nación al dominio del capital y al espacio de violencia política sancionado por el presidente o por Dios.
Por otra parte, estos muros representan una objeción a las fuerzas de la globalización. Expresan una situación mundial de flujos y barreras ad hoc que, en ciertos casos, dividen al propio Estado-nación y en otros, comprometen la gobernabilidad política o legal de los poderes inherentes a esta globalización y colonización posmoderna. De hecho, según Brown, la globalización alberga tensiones dicotómicas que se materializan a medida que neutralizan fronteras a la vez que se dedican fondos, energías y tecnologías sin precedentes para la fortificación. De esta manera, la globalización implica necesariamente tensiones relacionadas entre redes globales y nacionalismos locales, entre el poder físico y el virtual, entre la apropiación privada y los bienes públicos, entre la territorialización y la desterritorialización.
En este discurso antiglobalización, poco importa la real utilidad de los muros como barrera física. Interesa la proyección de una imagen áspera del poder y de supremacía de la soberanía. “Rechazamos la ideología del globalismo y aceptamos la doctrina del patriotismo” afirmó Trump en la 73ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2018 (The White House, 2018). A pesar de ello, Brown afirma que mientras que estos nuevos muros sirven de escenario para la proyección del Estado-nación de una idea de soberanía, poder y eficiencia que procura demostrar inteligencia y control, en realidad, dejan al desnudo ciertas limitaciones políticas, económicas y tecnológicas propias.
Un análisis crítico acerca de los muros del siglo XXI también nos conduce a una tercera concepción, la deshumanización como resultado del ejercicio del poder soberano de los Estados-nación y de la violencia contra el otro. Judith Butler (2003) afirma que el discurso que deshumaniza es silencioso y melancólico al tiempo que es injusto, porque resulta de una ausencia de pérdidas o dolor. Su estudio parte de la idea de vulnerabilidad como valor democráticamente implícito en todas las personas que, dependiendo del contexto sociopolítico de violencia, tiende a adquirir diferentes formas e intensidades. Esta deshumanización del otro aparece públicamente cuando — siendo Presidente de los Estados Unidos — Trump afirmó que las “pandillas de inmigrantes son animales, no personas”; hecho que resultó en el reclamo público del Gobierno de México (BBC, 2018).
La deshumanización del otro implica reconocer una jerarquización de la vida y del sufrimiento. Reivindica que las vidas no son todas iguales, que existen vidas protegidas y vidas que no, vidas que justifican movimientos bélicos y otras que no reciben este apoyo o no son reconocidas como víctimas. El dolor de mexicanos no es igual al dolor de estadounidenses, el dolor de europeos occidentales no es igual al de afganos. La invisibilidad de estas vidas no cuestiona la violencia que hay en su contra. Estas vidas no se lloran porque siempre estuvieron del lado perdedor y esta situación de permanente derrota justifica la construcción de muros que renuevan la violencia en su contra.
Referencias bibliográficas
BBC (2018). “Trump: Immigrant gangs are animals, not people”. BBC US & Canada, https://www.bbc.com/news/av/world-us-canada-44148697 (Consultado el 21 de diciembre de 2021).
Brown, Wendy. Walled States, Waning Sovereignty. New York: Zone Books, 2010.
Butler, Judith. “Violence, Mourning, Politics”. Studies in Gender and Sexuality, 4:1, 9–37 (2003), https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/15240650409349213, (Consultado el 21 de diciembre de 2021).
Giaritelli, Anna (2021). “Top Republicans push government watchdog to force Biden to build border wall”. The United States Senate. https://www.capito.senate.gov/news/in-the-news/top-republicans-push-government-watchdog-to-force-biden-to-build-border-wall (Consultado el 21 de diciembre de 2021).
Romero, Simon y Kanno-Youngs, Zolan (2021). “Después de Donald Trump, un muro fronterizo inconcluso y aún polémico”. The New York Times. https://www.nytimes.com/es/2021/03/16/espanol/muro-trump-frontera-biden.html (Consultado el 21 de diciembre de 2021).
The White House (2018). “Remarks by President Trump
To the 73rd Session of the United Nations General Assembly”. US Embassy in Uruguay. https://uy.usembassy.gov/remarks-by-president-trump-to-the-73rd-session-of-the-united-nations-general-assembly/ (Consultado el 21 de diciembre de 2021).
The White House (2021). “Proclamation on the Termination Of Emergency With Respect To The Southern Border Of The United States And Redirection Of Funds Diverted To Border Wall Construction”. Briefing Room. https://www.whitehouse.gov/briefing-room/presidential-actions/2021/01/20/proclamation-termination-of-emergency-with-respect-to-southern-border-of-united-states-and-redirection-of-funds-diverted-to-border-wall-construction (Consultado el 21 de diciembre de 2021).
Rafael Alvariza Allende es candidato a Doctor en Ciencias Políticas y de la Administración y Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid (UCM, España). Es Magíster en Economía Política Global por la University of Hull (UoH, Reino Unido). Es Aspirante a Profesor Adscripto de la Facultad de Derecho, Magíster en Ciencias Humanas opción Estudios Latinoamericanos y Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de la República (UdelaR, Uruguay). Actualmente, es Coordinador de la Unidad de Relacionamiento Internacional de la Universidad Tecnológica (UTEC, Uruguay). Contacto: rafael.alvariza@gmail.com.

