La controversia de los observadores en las elecciones venezolanas: monitoreo x acompañamiento, por Paula G. Moreira

Hace poco tiempo, muchos de los periódicos nacionales e internacionales, incluyendo también las revistas sobre el tema de las relaciones internacionales, subrayarón noticias sobre las elecciones que serán realizadas en Venezuela, el 6 de diciembre.

A pesar de la importancia de la elección de los 167 nuevos miembros que ocuparán los asientos de la Asamblea Nacional (AN), lo que ha atraído la atención en general es la resistencia del gobierno, Nicolás Maduro, del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), en aceptar la presencia de observadores internacionales que realicen el monitoreo del proceso electoral en el país.

De modo a resolver este problema, el presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), el organismo responsable por toda la organización electoral, invitó a los miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), como acompañantes, para presenciar la realización de las elecciones parlamentarias en todo el país caribeño  (EUROPA PRESS, 11/13/2015).

¿Por qué es necesaria la diferencia entre los términos acompañamiento y monitoreo? En primer lugar, debido a que el acompañamiento es algo previsto en resolución, aprobada en 2010 por el CNE. En otras palabras, la resolución presenta lo que debería ser la forma de la observación electoral nacional e internacional (CNE, 2010). En el caso de los observadores internacionales, estos son considerados como acompañantes en lugar de supervisores del proceso electoral. Así que, sí, hay una diferencia entre el papel que será desarrollado por los acompañantes de la UNASUR, de lo que realmente hacen los observadores.

Inicialmente, se puede precisar a la observación nacional o interna como “la actividad orientada a percibir con la más grande atención y cuidado, examinar atentamente, advertir y reparar en parte o el todo, el proceso de cualquier forma de elección” (VEGA, 1997, p. 117 citado NÚÑEZ VARGAS, sf, p. 911), es decir, la observación nacional se refiere a la observación de todos los procedimientos que corresponden a los procesos de realización de procesos de selección ciudadana, a ejemplo de plebiscitos, elecciones y referendos.

Por otra parte, cuando se considera la observación desde el punto de vista internacional, el mismo autor sostiene que es aquel “desarrollado por organismos no gubernamentales, organizaciones no gubernamentales y organismos intergubernamentales de países diferentes de aquel en que se celebran elecciones” (ibid).

Según Pastor (1995), el monitoreo internacional se refiere a cualquier actividad de los extranjeros en un país o una presencia extranjera durante las elecciones a lo largo de una transición de régimen. “Es la autoridad de observar un proceso electoral y de intervenir en este proceso si las leyes o procedimientos estándares fundamentales tengan sido violados o ignorados” (p. 409). El propósito de la observación sería construir la confianza nacional e internacional sobre la integridad de las elecciones o documentar y exponer la forma a través de las cuales el proceso no ocurrió como se esperaba (Bjornlund, 2004).

El acompañamiento de las elecciones trataría solamente del testigo de sufragios  después de una invitación de los países que celebran elecciones. En este caso, no habría ninguna emisión de reportes o divulgación pública de observaciones sobre las elecciones celebradas y caso hubieran observaciones serían conocidas y difundidas sólo internamente entre los gobiernos y las organizaciones extranjeras invitadas (idem; PASTOR, 1995).

Acerca de su función, Elklit y Reynolds (2005) arguyen, por ejemplo, que  la observación internacional existe, principalmente para el registro y divulgación de la calidad de las elecciones. Su misión específica se restringiría a la defensa de una serie de normas electorales democráticas establecidas con base en una amplia colección de leyes internacionales.

La misma opinión es compartida por Woodward (2005), cuando sostiene que las organizaciones internacionales – en las que se incluyen aquellas de la observación internacional electoral – también realizan un papel importante en la promoción de medidas legítimas de los gobiernos frente a la “comunidad internacional”. Según el autor, el fin de la Guerra Fría marcó el comienzo de un período de más grande responsabilidad de los Estados con el mantenimiento y la aplicación de las normas internacionales. Si ciertas reglas y reglamentos no fueran mantenidas, los Estados terminarían perdiendo su prestigio entre los otros, lo que afectaría sus relaciones internacionales en general. Al actuaren como divulgadores de los procesos políticos dentro de los Estados, los relatos de los observadores contribuyeran, sobre todo, con el refuerzo de la credibilidad de tales acciones ante sus compañeros.

Así, el trabajo de los observadores se puede definir de varias maneras y con frecuencia no se limita únicamente a la observación, eventualmente actuando en momentos previos a las urnas, durante y después. No hay ninguna limitación sobre la contribución de estos. Por último, se da la limitación, sin embargo, por las reglas impuestas por los gobiernos, de acuerdo a su propio juicio de lo que es la observación.

Teniendo en cuenta las definiciones de los términos, es importante mencionar, así como la Venezuela, que define otras funciones a la observación, otros países también dan diferentes nombres y tareas a los observadores. En junio de 2015, México celebró elecciones, en las cuales invitó a visitantes extranjeros que podrían estar presentes en el país en el momento del proceso electoral. Además de las llamadas a los visitantes extranjeros, fueron invitadas las misiones de observadores de las organizaciones multilaterales como la Organización de Estados Americanos (OEA), que al final del evento presentaron sus puntos de vista al Instituto Nacional Electoral (INE), y sus recomendaciones para el perfeccionamiento de la gestión de la elección, así como otras sugerencias relacionadas, por ejemplo, a la integridad electoral.

Por otro lado, no todos los gobiernos tienden a coincidir en el facto de que la observación sea realmente necesaria – o mismo deseable – al momento de la realización de las elecciones. El Azerbaiyán, por ejemplo, celebró elecciones legislativas en el 1 de noviembre, pero los observadores recusaron su pedido de viajar al país. Entre los argumentos presentados por las organizaciones que declinaron la invitación del presidente Ilham Aliev, del Nuevo Partido de Azerbaiyán (YAP), estaban el límite impuesto al número de observadores e también el fracaso del régimen actual, que no estaría de acuerdo con los principios democráticos (Jarosiewicz, 25/11/2015). Las elecciones fueron realizadas sin los observadores y el YAP ganó 70 de las 125 sillas del parlamento unicameral azerbaiyano.

Otros critican la actuación misma de los observadores en campo, como fue el caso de Zanzíbar. El parlamentario Hamid Saleh, del Partido de la Revolución o Chama Cha Mapinduzi (CCM), el partido en el poder en Tanzania, acusó a los observadores de utilizaren su discurso para poder poner en peligro el orden social de la isla y la paz en todo el país. La crítica se produjo después de la divulgación de información por los observadores para el proceso electoral, incluso antes de los pronunciamientos oficiales de la Comisión Electoral de Zanzíbar (ZEC) (Kisanga, 23/11/2015).

Por último, a pesar de las críticas que hay, lo cierto es que la observación se ha consolidado en los últimos años, como una fuente importante de reconocimiento internacional del compromiso de los países con la democracia. Por lo tanto, la negativa de monitoreo es vista con desconfianza internacionalmente, y puede generar consecuencias inesperables en el futuro.

Referencias bibliográficas

  • BJORNLUND, E. Beyond free and fair: Monitoring elections and building democracy. Washington: Woodrow Wilson Center Press, 2004.
  • CONSELHO NACIONAL ELEITORAL (CNE). Regulamento em matéria de observação nacional eleitoral e acompanhamento internacional eleitoral. 2010. Disponível em: http://www.cne.gob.ve/web/normativa_electoral/elecciones/2010/parlamentarias/documentos/Reglamento_Observacion.pdf. Aceso en: 29 nov. 2015.
  • EUROPA PRESS. El consejo electoral de Venezuela y UNASUR firman el acuerdo de acompañamiento para las elecciones. Economia Hoy. América. 13 nov. 2015.Disponível em: http://www.economiahoy.mx/internacional-eAm-mexico/noticias/7143625/11/15/Venezuela-El-consejo-electoral-de-Venezuela-y-UNASUR-firman-el-acuerdo-de-acompanamiento-para-las-elecciones.html. Aceso en: 29 nov. 2015.
  • ELKLIT, J. C.; REYNOLDS, A. (2005) “A Framework  for  the  Systematic  Study of  Election Quality”.  Democratization. v. 12, n. 2, p. 147-162.
  • GIBBRAN, M. Visitantes extranjeros: Evolución y retos de la observación electoral internacional. Caso de México. V Congreso Latinoamericano de Ciencia Política. Asociación Latinoamericana de Ciencia Política, Buenos Aires, 2010.
  • JAROSIEWICZ, Alecsandra. Aliev’s Pyrrhic Victory. Transitions Online. 25 nov. 2015. Disponível em:  http://www.tol.org/client/article/25281-alievs-pyrrhic-victory.html Aceso en:  29 nov. 2015.
  • KISANGA, D. CCM accuses observers of endangering national peace, undermining ZEC. IPP Media. News. 23 nov. 2015. Disponível em: http://www.ippmedia.com/frontend/index.php?l=86384. Aceso en: 29 nov. 2015.
  • PASTOR, R. A. “Elections, monitoring”. Encyclopedia of Democracy, Washington, DC: Congressional Quarterly, 1995, p. 409.
  • VEGA, R. “Participación ciudadana y observación electoral”. In: Boletín Electoral Latinoamericano, No. XVII, IIDH/CAPEL, San José, 1997, p. 117 apud NÚÑEZ VARGAS, E. “Observación Electoral Internacional”. In: Diccionario electoral CAPEL/IIDH, Tomo II, p. 911, s.d.
  • WOODWARD, S. L.  “Construire l’État: légitimité internationale contre légitimité nationale?”. Critique Internationale, v. 3, n. 28, 2005, p. 139-152.

Paula Moreira Gomes es doctoranda en Relaciones Internacionales por la Universidad de Brasilia – UNB. Becaria del Instituto de Investigación Económica Aplicada – IPEA (paulagmri@gmail.com).

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