¿Democratización  o rejerarquización  las relaciones internacionales? Multipolaridad y poderes emergentes, Esteban Actis

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Uno de los aspectos más sobresaliente de las relaciones internacionales del siglo XXI ha sido sin lugar a dudas el aumento de poder  de un conjunto de países tradicionalmente identificados con el “mundo en desarrollo”. The rise of the rest, según la obra de Zakaria, ha sido sin lugar a dudas  uno de los temas más estudiados por los académicos de las RRII en los últimos años, aspecto  sintetizado en las miles de páginas escritas en relación a los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, y Sudáfrica). Dicha ebullición intelectual obedece a que después de más de medio siglo de concentración de poder mundial en pocas manos (el orden bipolar de  guerra fría y el unipolar de la inmediata posguerra fría) nuevamente el orden internacional comenzó, en los albores del nuevo siglo, a dar muestras de una multipolaridad creciente (varios polos de poder). Sin embargo, la existencia de una mayor difusión del poder -entendido  como atributos y como influencia-  en múltiples actores  ha colisionado con un orden internacional diseñado y estructurado en un mundo que hoy ya no existe. En otras palabras, según la retórica de los principales líderes de las potencias emergentes, la nueva configuración del mapa mundial debe  venir acompañado con importantes reformas en las instituciones y normas de la gobernanza global que dé cuenta de la las mutaciones acaecidas. Así, las nociones de democratizar las relaciones internacionales o democratizar la globalización comenzaron a formar parte de  lexis diplomática de esos actores en los distintos foros internacionales.  Según este reclamo,  están dadas las condiciones para que muchos actores puedan tener voz y voto en los asuntos internacionales y que las mismas facultades no queden reducidas a solo a un puñado de países.

Sin embargo, y a pesar de dicha proclama discursiva, las acciones que vienen adoptando muchos de esos países no se condicen con una idea de democracia global. En realidad, los poderes emergentes intentan legitimar una rejerarquización  de estructura del poder mundial, objetivo que realmente aspiran. Por rejerarquización se debe entender el fenómeno por la cual una serie de actores se reposicionan en los distintos tableros – políticos/diplomáticos, económicos, militares  de acuerdo al aumento o pérdida de poder relativo.

  Para dar solo unos ejemplos. Una de las mayores críticas al funcionamiento de los organismos internacionales en general, y los de crédito en particular, es su sistema  “antidemocrático” de vetos. Los actores más poderes se reservan la capacidad última de aprobar o no la decisión.  Ahora bien, los nuevos espacios regionales/multilaterales que han creado los poderes emergentes lejos están de estructurarse bajo el principio democrático de las mayorías. Una de las dificultades en el armado del “Banco del Sur”, integrados por los países sudamericanos fue la reticencia de Brasil de tener el mismo peso que sus pares dado su mayor nivel de aportes. Actualmente, en la conformación del Banco Asiático de Infraestructura e Inversiones (AIIB por sus siglas en inglés) China consiguió tener el 26% de los votos a nivel del directorio dado que es por lejos el mayor aportante (30,34% del total de los fundos). De esta manera China tiene el poder de veto sobre decisiones claves del Banco dado que las mismas deben contar con el 75% de los votos.        

En definitiva, estos hechos nos muestras que a pesar de las proclamas por la igualdad y la democracia, en el plano internacional la verdadera disputa está por rejerarquizar la estructura de poder y no en alcanzar un orden internacional direccionado por la voluntad de las mayorías. Hay que señalar que no ha existido en la historia contemporánea un orden internacional de estas características. Incluso en los momentos donde el poder se dividió entre varios actores con un relativo equilibrio de poder, como fue el Concierto de Naciones Europas durante el siglo XIX, lejos ha estado el mundo de experimentar una democratización.  La verdadera batalla que intentan llevar a la práctica las potencias emergentes  en las relaciones internacionales tiene como solo objetivo: rejerarquizar su estructura de poder.

Esteban Actis es Profesor de la cátedra de Política Internacional Latinoamericana de La Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario – UNR, Becario Posdoctoral del Consejo Argentino de Investigaciones Científicas y Técnicas – CONICET (e.actis@conicet.gov.ar)

1 Comentário em ¿Democratización  o rejerarquización  las relaciones internacionales? Multipolaridad y poderes emergentes, Esteban Actis

  1. Então como bem diz o autor não teremos uma ordem democrática em função da consolidação dos BRICS. O que querem os novos actores poderosos e o mesmo que ate agora impõem as potencias dos G-7 ou G-8. Ha uma clara apetência para dominar e as novas potencia tem comportamentos similares as das potencias tradicionais nos países onde intervém e exemplos disso abundam. A narrativa dos BRICS pouco difere do que fazem os G-7. Ainda não existe uma realidade de respeito pelos que possuem menos músculo económico ou militar…temos uma situação em que a hegemonia unipolar desfez-se mas as contas sao feitas segundo postulados do passado bipolar…cada BRICS individualmente onde se encontra actua como potencia hegemónica.