La difusión de la lengua y cultura chinas en Brasil: un hecho político-estratégico, por Paulo Henrique da Silva

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A largo de su historia, la política exterior brasileña tuvo un enfoque más cercano a Occidente y más lejano del Oriente. Por eso quizás, hay en el Brasil un gran desconocimiento a respecto de la cultura asiática, sobre todo de China.

Brasil, hablo aquí de la elite brasileña, no  se ha acostumbrado con la idea de que el eje del poder mundial, tanto político cuanto económico-financiero,  se está desplazando del Atlántico hacia  el Pacífico. Pero, el gobierno chino y algunos actores de la sociedad civil se han esforzado en reducir ese déficit de conocimiento acerca de la lengua y cultura china. Uno de esos actores es el Instituto Confucio.

Impulsado por una entidad vinculada al gobierno de la República Popular China, conocido como Hanban, los Institutos Confucio establecen acuerdos de cooperación bilaterales entre universidades extranjeras y chinas. El Instituto está destinado a la enseñanza del mandarín y la difusión de la cultura china en todo el mundo.

De acuerdo con el primer capítulo del estatuto del instituto,

el Instituto Confucio tiene por objetivo satisfacer la demanda entre los pueblos de distintos países y regiones del mundo por el estudio de la lengua china, profundizar los conocimientos sobre la lengua y cultura chinas, fomentar el intercambio y la cooperación entre China y otros países en los ámbitos educacional y cultural, desarrollar las relaciones amistosas, promocionar la diversidad cultural, y por último, establecer un mundo armónico. (Artículo 1 del Estatuto del Instituto Confucio)

Según su sitio electrónico, hay actualmente 471 unidades en operación en todo el mundo, repartidas en 125 países. El Instituto Confucio funciona en paralelo las líneas del Instituto Goethe, de Alemania, y el Instituto Cervantes de España. El nombre del Instituto se debe a Confucio, un gran filósofo chino y un gran representante de la cultura china.

De acuerdo con PAULINO (2014:227), el Instituto Confucio se implantó en  Brasil como resultado de acuerdos entre las universidades brasileñas y el gobierno de la República Popular de China. Eso porque, el establecimiento de la institución siempre ocurre en asociación entre una universidad china y una extranjera.

Para tener en cuenta la rápida expansión del Instituto en  Brasil,  DE PAULA(2014) señala que actualmente hay más de diez centros repartidos en todo el país, vinculados a las siguientes universidades:  Universidad Estadual Paulista (UNESP), Universidad de Brasilia (UNB), PUC -Rio, Universidad Federal de Río Grande do Sul (UFRGS), Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), Fundação Armando Alvares Penteado (FAAP), Universidad Federal de Pernambuco (UFPE), Universidad de Campinas (Unicamp), Universidad de Pernambuco (UPE) , Universidad del Estado de Pará (UEPA), Universidad Federal de Ceará (UFCE).

Además de apoyar la promoción  internacional de la lengua y cultura chinas, los Institutos desarrollan las actividades de:

  • Enseñanza del idioma chino mandarín para adultos y niños;
  • Cursos relacionados con el idioma chino mandarín para distintas finalidades: empresariales, preparación para la realización de estudios en China, preparación de exámenes;
  • Celebración de los Exámenes Oficiales de Nivel de Chino para adultos (HSK), niños (YCT) y de exámenes de certificación para la capacitación de la enseñanza del chino como lengua extranjera;
  • Becas para estudiantes de chino en China;
  • Celebración de festividades tradicionales chinas.

Pero, la pregunta que  necesita ser contestada es  ¿Cuáles son los objetivos estratégicos de la expansión de la lengua y cultura chinas y qué implicación tienen para  Brasil? Bueno, el contacto con China es esencial hoy en día, debido a la creciente importancia del país en el escenario mundial. El país tiene la población más grande en el mundo, y corresponde a un gran porcentaje  del comercio mundial.

De acuerdo con PRETO (2014:208), China ha crecido increíblemente en los últimos cuarenta años. Después de la Guerra Civil, el inicio del proceso de industrialización en el año 1978, la liberalización del comercio y la adopción de una política pragmática, llevó a China a alcanzar tasas de crecimiento económico  de aproximadamente el 10% de su PIB al año. Según ACIOLLY(2014:222-223), lo que hemos visto es la expansión de los negocios de China  a través de su política Going Global, de aumentar su presencia  en el exterior.

Pero China no puede ser vista sólo por las cifras de comercio exterior, por  sus inversiones extranjeras, su política de industrialización e internacionalización de sus empresas. El poder económico y geopolítico de China crece rápidamente, pero el nuevo desafío chino es seguramente, expandir su lengua y cultura.  PAULINO (2014) expresa ese pensamiento chino:

É obvio que temos um objetivo estratégico importante: a formação de uma futura de geração de pesquisadores que falem a língua chinesa. Infelizmente, o que ocorre é que, pela dificuldade de conhecimento do idioma,  por parte da nossa inteligência, dos nossos pesquisadores, acabamos estudando, analisando o que se passa na China através de publicações feitas por estudiosos americanos, franceses (PAULINO, 2014:230).

PAULINO (2014:231) añade que esta estrategia no sólo beneficia a China, pero también a Brasil, en la medida  que la futura generación de investigadores brasileños podrán desarrollar proyectos e investigaciones a través de lecturas de obras originales chinas. El sector empresarial brasileño también se beneficia, pues el conocimiento del idioma chino puede ayudar los empresarios a ampliar las negociaciones y oportunidades comerciales con China. Como señala ALTEMANI,

a China com seu impressionante crescimento econômico não deixa de representar uma grande oportunidade para a ampliação das relações comerciais e econômicas entre os dois países. (ALTEMANI, 2004:21)

De modo general, se percibe el interés y el esfuerzo del gobierno chino por difundir la enseñanza de su lengua y cultura para ampliar su inserción internacional en todos los niveles, no solamente, el nivel comercial, económico y financiero.  Y si China desea ampliar las relaciones de intercambio con Brasil, sea en el campo cultural, académico o científico, el conocimiento de la lengua es la cuestión básica para eso.

 Así, los Institutos Confucio son parte de esa estrategia china. Pues, además de la enseñanza  lengua  y del intercambio cultural con Brasil, estratégicamente, se promueve la divulgación de la historia y de la cultura china en  Brasil. Un intento  de expandir su ideología y ampliar su inserción internacional.

Paulo Henrique da Silva é mestre em Relações Internacionais pela Universidade Estadual da Paraíba – UEPB e Economia pela Universidade Federal da Paraíba – UFPB  (paulo.henriquedasilva@hotmail.com)

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