Los militares y el proceso de la Habana: un análisis a partir del impase del general Álzate, por Alexander A. Carreño

El pasado 16 de noviembre, en momentos en que estaba a punto de producirse un importante avance en los diálogos de la Habana, la agenda de paz se alteró dramáticamente. Ese día sobre las 9:00 pm, tras horas de incertidumbre, el Presidente Santos confirmó la retención del general Rubén Darío Álzate, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta TITAN, y de dos personas más. Presuntamente, el frente 34 de las FARC habría capturado al oficial, mientras este visitaba el apartado caserío de las Mercedes, situado en el Pacifico colombiano.

El grave hecho, que ya había sido divulgado por el ex presidente Uribe desde su twitter, precipitó la inmediata suspensión de los diálogos de paz  por parte del Jefe del Estado, previa reunión con la cúpula militar, e incluso antes de que las FARC confirmaran la retención. Al tiempo que desde el Ministerio de Defensa se ordenaba movilizar 5000 hombres para intentar un rescate.

De esta manera, los delicados acontecimientos y la fuerte presión de la cúpula militar y de sectores políticos liderados por Álvaro Uribe, junto al escepticismo de la opinión pública, obligaron al gobierno Santos a violar uno de los principios de la negociación: no levantarse de la mesa hasta lograr un acuerdo final. En estas circunstancias, era probable, que la retención del general tuviera un desenlace fatal, lo que de paso llevaría a la ruptura definitiva de los diálogos, tal y como ya había ocurrido con los procesos de Tlaxcala en 1992 y el Caguan en 2002.

Sorpresivamente, el más grave incidente vivido por el proceso de paz desde su inició en septiembre de 2012, se superó rápidamente. Las FARC, menos de 15 días después de que reconocieran la retención del general Alzate, pusieron punto final al cautiverio, pese a que era la primera vez en más de 50 años de guerra, que tenían en su poder a un general de la república. La rápida liberación contrastó con lo ocurrido en el proceso del Caguan (1998-2002), cuando gobierno y FARC, demoraron más de un año para acordar un intercambio de prisioneros,(NASI,2010).

El feliz desenlace de la captura del general, dejó sin embargo varias cuestiones inquietantes.

Para comenzar, son poco claras las circunstancias en las que un oficial como Álzate, con más de 22 años de carrera militar, de manera aparentemente inconsulta, se aventuró de civil y sin escolta, por un territorio disputado por  guerrilla, narcotraficantes y paramilitares. El general conocía bien, los riesgos de internarse en esa disputada zona del rio Atrato en la que fue capturado; pues esta región hace parte de la jurisdicción de la Fuerza de Tarea TITAN, puesta bajo su mando operacional desde enero de 2014. En este sentido, no está claro por qué, Alzate quebrando los protocolos, expuso su vida y la continuidad del proceso de paz.

Por otro lado, en el manejo del episodio del general, no funcionó debidamente la cadena de mando entre Ejército, Ministerio de Defensa y Presidencia. Las fallas en la institucionalidad de la Defensa se evidenciaron por ejemplo, en la incapacidad de la Cúpula Militar, del Ministro de Defensa y del propio general luego de su liberación, para explicar con claridad, como lo solicitó varias veces el Presidente, las razones por las cuales se rompieron los protocolos de seguridad en su desplazamiento.

Ante la precariedad de la información oficial sobre lo sucedido en las Mercedes, surgieron todo tipo de especulaciones, desde que se trataba de un boicot de los enemigos de la paz, encabezados por el senador Alvaro Uribe en alianza con sectores radicales de las FF.MM; hasta que todo era una estrategia del gobierno para relanzar la negociación, evidenciando la fortaleza de la misma y la voluntad de paz de las partes.

Otro asunto que en este caso, puso en cuestión la cadena de mando y la subordinación de las FF.AA. a su comandante en jefe, tiene que ver con que, el ex presidente Uribe tuviera acceso de primera mano a información de inteligencia militar relacionada con la retención del general, la misma que le fue negada al Presidente y al Ministro de Defensa. Solo así se explica que Uribe haya sido el primero en informar al país sobre la suerte corrida por Álzate. De hecho, en mayo de 2013 y octubre de 2014, el mismo ex presidente reveló información reservada, publicando las coordenadas donde se habían suspendido operaciones militares, para permitir el traslado a Cuba de negociadores de las FARC.

Tampoco fueron conocidos los motivos por los cuales las acciones de las FF.AA en la zona en que se produjo la retención, se prolongaron mucho después de que se pactara la entrega del general y se activara el protocolo humanitario, lo cual, acabó dilatando la liberación.

La dilación en el cumplimiento de las órdenes, el espionaje a los representantes del Gobierno en la Habana y la filtración de información de inteligencia, muestran en la actual coyuntura, la histórica oposición de los militares a que una negociación política del conflicto tenga éxito. Desde el gobierno Betancur (1982-1986) y durante décadas, los distintos procesos de paz han encontrado resistencias explicitas y soterradas del sector castrense, (ISACSON, 2009);(NASI,2010). En este sentido, desde el  inició del actual proceso, es cada vez más evidente que las FF.AA. están divididas frente a la iniciativa de paz de Santos; se habla de que entre los altos mandos habría temores, malestar y deslealtades. Todo parece indicar que el problema no se reduce a ruedas sueltas al interior del estamento castrense, sino que se trata de dos bandos: uno que simpatiza y añora la ideología y el estilo administrativo de Uribe; y otro bloque que mantiene un respaldo condicionado a Santos, apoyo este sujeto a las presiones de oficiales operativos, azuzados por oficiales retirados.

La desconfianza de un sector castrense, sistemáticamente estimulada por Uribe desde 2010, a que una negociación exitosa con las FARC, lleve a la reducción del presupuesto, del pie de fuerza y a un cambio en la doctrina militar, ha obligado al actual jefe de Estado a utilizar una estrategia de zanahoria y garrote: desde prometer a las tropas que sus intereses y privilegios no serán negociados en La Habana; hasta advertir que sin importar el rango, los militares envueltos en sabotajes en contra del proceso de paz, serán expulsados de las fuerzas armadas.

La peligrosa falta de consenso dentro del propio Estado, ayuda a entender por qué el gobierno Santos carecería de una política integral de paz en la que entre otros aspectos, se impulse el tenso proceso de reingeniería del aparato coercitivo, para contar con unas fuerzas armadas para la paz. En este sentido, falta coherencia, pues  mientras por un lado, se creó el Comando de Transición para liderar internamente este proceso; por otra parte, se hacen concesiones a los militares como la ampliación del fuero militar, aumentando el riesgo de impunidad para los crímenes de lesa humanidad cometidos por militares, particularmente los denominados “falsos positivos”.

En lo que resta del proceso de paz, el gobierno, la sociedad colombiana y el grupo de países garantes de la negociación, deben tener presente que el Plan Colombia y de la Política de Seguridad desarrollada por Uribe, legaron avances en seguridad, forzando a las FARC a replegarse y a librar una guerra de resistencia; pero así mismo, permitieron la consolidación de una burocracia armada, que hoy se opone a un acuerdo de paz porque ve en este un obstáculo para mantener y ampliar sus privilegios.

Así, luego de la liberación del general Alzate, del reinicio de las conversaciones y del cese al fuego unilateral y definitivo decretado por las FARC, el proceso de paz parece avanzar hacia un desescalamiento de las hostilidades y la conclusión en 2015 de los tres acuerdos que permanecen pendiente de una agenda compuesta por seis componentes. En este camino, y tomando en cuenta que uno de los aspectos pendientes se refiere al tratamiento jurídico de los excombatientes de las FARC, es de esperar que los militares sean un actor político poderoso que busque crear o aprovechar coyunturas críticas para incidir en la negociación, no solo respondiendo a  intereses corporativos sino a un enraizado anticomunismo, que se remonta a su participación en la guerra de Corea.

Por tanto, resulta crucial que academia, sectores sociales,  partidos políticos y Estado, trabajen mancomunadamente en la tarea de diseñar e implementar, una reforma del sector de seguridad que permita implementar de manera parsimoniosa una redefinición de los roles y misiones de la fuerza pública, lo mismo que su conversión en una fuerza más profesional y especializada que contribuya a la construcción de la paz. Caso contrario, las posibilidades de una ampliación efectiva de la democracia y la participación política, fruto de los acuerdos con las guerrillas, se verá seriamente limitada por las prerrogativas militares.

Bibliografía

  • ISACSON, Adam. (2009) Enmendando el “Pacto”. El Cambio en el Equilibrio Civil-Militar en la Colombia de Álvaro Uribe. En influencias y resistencias, militares y poder en América Latina. Santiago de Chile: FLACSO-Chile, Editorial Catalonia.
  • NASI, Carlo (2010) Saboteadores de los procesos de paz en Colombia. Los actores y sus estrategias. En Conflicto armado, seguridad y construcción de paz en Colombia. Bogotá: UNIANDES, pp. 97-128.

Documentos electrónicos

  • Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. Disponible en [https://www.mesadeconversaciones.com.co/sites/default/files/AcuerdoGeneralTerminacionConflicto.pdf]. Acceso en 28/12/2014
  • Liberaciones y deliberaciones: la novela de los secuestrados-retenidos. Disponible en [http://www.razonpublica.com/index.php/conflicto-drogas-y-paz-temas-30/8111-liberaciones-y-deliberaciones-la-novela-de-los-secuestrados-retenidos.html]. Acceso en 28/12/2014
  • Traidores. Disponible en [http://www.semana.com/opinion/articulo/antonio-caballero-traidores/410564-3]. Acceso en 29/11/2014
  • Uribe, otras vez el primero en enterarse. Disponible en [http://www.semana.com/nacion/articulo/alvaro-uribe-otra-vez-el-primero-en-enterarse/409442-3]. Acceso en 28/12/2014
  • El proceso de paz: balance y perspectivas 2014-2015. Disponible en [http://www.razonpublica.com/index.php/conflicto-drogas-y-paz-temas-30/8159-el-proceso-de-paz-balance-y-perspectiva-2014-2015.html]. Acceso en 28/12/2014
  • ¿Hay militares leales a Uribe? Disponible en [http://confidencialcolombia.com/es/1/105/6383/%2525C2%2525BFHay-militares-leales-a-Uribe-Uribe-Santos-militares-di%2525C3%2525A1logos-conflicto.htm]. Acceso en 28/12/2014
  • Militares que filtren información sobre proceso de paz saldrán de las FF.MM. Disponible en [http://notisur24.com/2014/12/03/pdte-santos-militares-que-filtren-informacion-sobre-proceso-de-paz-saldran-de-las-ff-mm/]. Acceso en 28/12/2014
  • ¿Qué hacia el general Alzate de civil y sin escolta en una zona roja de las FARC? Disponible en [http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/11/141118_colombia_farc_general_alzate_secuestro_ao]. Acceso en 28/12/2014
  • ¿Quién es el general Ruben Dario Alzate Mora? Disponible en [http://www.eltiempo.com/politica/justicia/perfil-del-general-ruben-dario-alzate-mora/14841615]. Acceso en 28/12/2014
  • El nuevo comando de Transición. Disponible en [http://www.semana.com/nacion/articulo/javier-florez-el-nuevo-comando-de-transicion/400897-3]. Acceso en 28/12/2014
  • Sobre el caso del general Alzate (I).  Disponible en [http://laotratribuna1.blogspot.com.br/2014/11/sobre-el-caso-del-general-alzate-i.html]. Acceso en 28/12/2014
  • Secuestros han roto los últimos procesos de paz. Disponible en [Disponible en [http://laotratribuna1.blogspot.com.br/2014/11/sobre-el-caso-del-general-alzate-i.html]. Acceso en 28/12/2014

Alexander Arciniegas Carreño é pós-doutorando no Programa de Pós-Graduação em Ciência Política da Universidade Federal do Rio Grande do Sul – PPGPOL UFRGS (arciniegascol@hotmail.com)

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